Cómo ahorrar en el recibo de la luz sin reformar la vivienda

Cómo ahorrar en el recibo de la luz sin reformar la vivienda

Si no se dispone de dinero suficiente para mejorar el aislamiento de la envolvente y las ventanas, mejor fijarse en cambios en el uso de los electrodomésticos y la calefacción.

Ahorrar en el gasto energético de una vivienda es posible sin necesariamente dejarse un riñón en una reforma a fondo. Con tal solo unas modificaciones de los hábitos de consumo y de uso de los electrodomésticos, es posible evitar el desembolso de, al menos, unos 200 euros al año, según los expertos.

“La verdad es que los usuarios pueden lograr un ahorro energético y ser más sostenibles a través de cambios diarios mínimos, principalmente en el uso de electrodomésticos y calefacción”, dice Emilio Bravo, al señalar las dos claves para economizar en este ámbito.

Cuidado con los electrodomésticos

En general, el gasto en la cocina será la mitad con las placas de inducción más eficientes. Ahorros importantes se pueden obtener también si se utilizan cacerolas del mismo tamaño que la placa, si esta se apaga antes de terminar la cocción, si se tapan los recipientes, si se utiliza a menudo la olla rápida y se sacan los alimentos del frigorífico antes de ponerlos a cocer. Ya que cocinar implica producir calor, otra medida que se puede tomar es bajar la calefacción mientras se cocina.

Lavadora, lavavajillas y termo

Se recomienda utilizar la lavadora y el lavavajillas solo cuando estén llenos, teniendo en cuenta que gastarán un 80% de la energía en calentar el agua, por lo que es aconsejable seleccionar programas en frío o baja temperatura.

Instalar el calentador del agua en la terraza, el sótano o el garaje e intentar aislar con lana de roca y no ajustar la temperatura a más de 60 grados. También hay que colocar un enchufe programador para calentar agua en las horas más baratas y si no se usa en 24 horas, desenchufarlo.

La iluminación

Por un precio muy bajo podemos poner atenuadores de luz que permiten reducir la iluminación de las estancias según su uso, ya que no necesitamos la misma luz en el salón para ver la televisión o en aquellas partes de la casa dedicadas a la lectura o el trabajo

existen también varias actuaciones efectivas que se pueden llevar a cabo sin que supongan una inversión económica notable. Entre ellas, destaca el hecho de cerrar los radiadores que no utilicemos, instalar un termostato programable, desconectar electrodomésticos, bajar las persianas por la noche en invierno y por el día en verano, poner alfombras y aprovechar la luz solar

Nuevas tecnologías

La tecnología también puede ser una gran aliada del usuario, gracias a la conectividad y el avance de los dispositivos de reconocimiento vocal. Casi todos los aparatos domésticos – incluyendo el aire acondicionado, el termostato, las luces y las puertas del garaje– pueden conectarse al llamado internet de las cosas (IOT) y controlarse de forma remota desde un dispositivo móvil o un altavoz inteligente.

Para tener una smart home no es necesario comprar los últimos gadgets del mercado a precios desorbitados ya que simplemente remplazando los dispositivos que tenemos por otros similares con conexión, convertiremos nuestra casa en un hogar más inteligente.


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