La energía solar vuelve a brillar gracias a las instalaciones fotovoltaicas

La energía solar vuelve a brillar gracias a las instalaciones fotovoltaicas

La supresión del ‘impuesto al sol’, el abaratamiento de costos y la simplificación administrativa abren las puertas al despegue de las instalaciones  fotovoltaicas de autoconsumo.

 La supresión del denominado impuesto al sol (hace unos meses), la eliminación de trabas burocráticas (en el real decreto aprobado el pasado 5 de abril) y el abaratamiento de costes (del 90% en los últimos 10 años) han creado condiciones favorables para el despliegue de las instalaciones  fotovoltaicas. ¿Podrá darse el relanzamiento deseado? Eso ya se verá, pero la etapa de los bloqueos a este energía ha quedado atrás. Las mayores facilidades que recibe el autoconsumo con instalaciones fotovoltaicas han creado un maco más optimismo.

Ya hay ayuntamientos que están aplicando ordenanzas solares de autoconsumo que incluyen incentivos fiscales del IBI. El Ayuntamiento de Sant Cugat del Vallès desgrava el IBI un 50% durante los cinco primeros años en casas que están pagando 2.000 y 3.000 euros a año de IBI.

Se ha eliminado el impuesto al sol. Este impuesto regía sólo para aquellos que tuvieran contratados más de 10 kW (generalmente, de empresas); pero actuó de manera disuasoria y creó un ambiente pesimista que bloqueó el despegue de esta industria.

Era un impuesto absurdo e injustificable, pues gravaba con un cargo la energía que se estaba generando y a la vez se estaba consumiendo, sin pasar por la red. Hoy ya es historia.

En segundo lugar, en el ámbito doméstico, se ha eliminado la obligación de instalar un contador que se encargaba de registrar la energía autoconsumida.

Este contador encarecía los proyectos y totalizaba un coste entre un 15% y un 20% del valor de la instalación fotovoltaica.

Además, el contador debía estar accesible a la compañía, lo que comportaba complicaciones (hacer un armario, obra civil, zanjas), lo que desmotivaba definitivamente a los interesados.

Los excedentes de energía que se produzca podrán ser registrados en los contadores inteligentes, ya existentes, y que están preparados para ello.

Las empresas encuentran en las instalaciones fotovoltaicas una fuente de ahorro económico. Recurren a esta modalidad, porque tienen un consumo continuo y constante o muy elevado a las hora del mediodía, que es cuando hay más radiación solar.

“Cuanto más grande es la industria, más grande es la inversión; pero más económica resulta y más bajo es el precio de la energía obtenida”, dice Romero.

Las pequeñas empresas (bodegas, granjas, industrias...) las rentabilizan  las instalaciones fotovoltaicas en 5, 6 o 7 años. Las empresas pueden compensar los excedentes si tienen instalaciones de hasta 100 kW -hasta ahora tenía que regalar la energía excedentaria si no estaban dados de alta como productores-.

Y partir de esa potencia, podrán vender la electricidad sobrante (y darse de alta como productores).

Catalunya aporta el 6,6% de a potencia fotovoltaica a instalada en España (340 MW de un total de 5.200 MW). El último año, las instalaciones fotovoltaicas en el sector industrial ha tirado del carro . Se instalaron 40 nuevos megavatios y se duplicaron las cifra del año anterior. Se han creado centenares de instalaciones industriales.

Y con la nueva normativa, se estima que el autoconsumo podrá seguir creciendo (entre 200 y 300 megavatios al año).

Sin embargo, para que Catalunya consiga que en el 2030 el 50% de su electricidad sea renovable (como exige la ley catalana de Canvi Climátic) se requeriría un fortísimo impulso hasta esa fecha (de 600 MW fotovoltaicos y 400 MW eólicos al año.

 


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